Atención a la Parálisis Cerebral

Parálisis Cerebral

 

CEREBRO (2)La parálisis cerebral es una alteración sensorio-motora que afecta a la postura y al movimiento, así como a la organización de los diferentes sistemas sensoriales, todo ello de manera global. Surge como resultado de una lesión o un desorden cerebral no progresivo, debido a diferentes causas y ocurrida en el primer período de la vida, desde el embarazo hasta aproximadamente los tres primeros años.

El niño con parálisis cerebral presenta:

Trastorno motor

Según la parte afectada se clasifica en cuadriplejia (afectación de miembros superiores e inferiores), diplejía (afectación de miembros inferiores), y hemiplejia (afectación de un hemicuerpo).

En función de la gravedad, se distingue entre leves, moderados y severos.

Dependiendo de la calidad del tono (tensión muscular que presenta un musculo en reposo), se  observa en el niño:

  • Espasticidad o hipertonía,  hay una resistencia al movimiento, este es escaso, poco variado y de rango articular limitado.
  • Atetosis, hay fluctuación del tono. Tienen dificultad para el control postural y descoordinación de los movimientos. Pueden presentar mayor movimiento desorganizado (disquinetico) o movimientos involuntarios que les fijan en posturas extremas (espasmos).
  • Ataxia, aparece problemas para mantener el equilibrio y en la coordinación del movimiento.
  • Hipotonía o flacidez, el tono es más bajo de lo normal, el niño no tiene capacidad para moverse.

Trastornos sensorio-perceptivos

Afectan tanto a las vías receptoras de los estímulos, como a la capacidad para interpretarlos y elaborar una respuesta adecuada a la información.

Los trastornos en esta área van a incidir de forma muy significativa en la capacidad de relación de nuestros niños para que puedan acceder  tanto al entorno como al aprendizaje.

A nivel propioceptivo y vestibular presentan dificultad para reconocer su propio esquema corporal, ubicarse espacial y temporalmente, adquirir la lateralidad y la direccionalidad para desenvolverse en el medio.

A nivel visual, pueden presentar una serie de trastornos en la motilidad (estrabismo, nistagmus), en la agudeza y campo visual  y trastorno de la elaboración central (discriminación figura-fondo, agnosia visual). Como consecuencia, muestran unas alteraciones funcionales para mantener la atención en el estímulo, realizar la fijación y el seguimiento e integrar la información visual.

A nivel auditivo pueden mostrar hipoacusia de tipo perceptivo que se puede manifestar en todos sus grados e hipo o hipersensibilidad al sonido. Las alteraciones funcionales derivadas de estos trastornos son: pérdida de atención al estímulo sonoro, trastornos en la discriminación figura-fondo y dificultades en la integración auditivo-fonética.

A nivel táctil  respecto a la integración sensorial de estímulos,  puede aparecer  elevación o disminución del umbral de percepción, alterando  la respuesta.                          

Estos trastornos sensorio-motores van  acompañados en mayor o menor medida de:       

Trastornos del lenguaje         

Trastornos del habla: alteraciones en el ritmo respiratorio, con pausas anormales que inciden en la emisión de palabras y frases con una incorrecta articulación de los fonemas (disartria) y en los casos más graves, ausencia de articulación (anartria).

Trastornos del lenguaje: las funciones del lenguaje se adquieren de forma más lenta e incompleta. A nivel general pueden presentar dislalias, disfasia, apraxia, semántica pobre, vocabulario reducido a contextos muy limitados, dificultades en la comprensión de enunciados y el manejo de los conceptos necesarios para una adecuada comprensión.

Trastornos de  la comunicación: manifiestan poca iniciativa ante situaciones de comunicación espontánea, necesitando de diferentes ayudas para adquirir estrategias comunicativas.

Trastornos cognitivos

La parálisis cerebral en sí no conlleva un retraso intelectual, pero  en muchos casos, debido a la localización, al grado de la lesión y  a la escasez de experiencias sensoriomotoras presentan una serie de trastornos cognitivos.

En nuestros niños podemos encontrar  dificultades en los procesos atencionales: concentración, dispersión, fatigabilidad, impulsividad…      

Trastornos afectivo-sociales

Los niños con parálisis cerebral, debido a sus trastornos sensorio-motrices, a su proceso anómalo de desarrollo y a sus dificultades para interactuar en el entorno, pueden manifestar unos rasgos de personalidad determinados.

De este modo nos podemos encontrar con niños que manifiestan baja tolerancia a la frustración, labilidad emocional, dependencia de personas de su entorno próximo, inseguridad, baja autoestima, impulsividad….

La parálisis cerebral es un factor que va a influir de manera preponderante en el ajuste socioafectivo y emocional del niño en todos los ámbitos en los que se desenvuelve (familiar, escolar, social…)